Solo doce funciones a partir del lunes 27 de febreroToda un hombre de Alberto Castillo se presentará en el Teatro El Milagro (Milán, 24) 20:30 hrs.Antonio Marquet: Alberto… Cerraste 2011 con broche de oro con Luna desmembrada en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico. Para abrir 2012 propones otra empresa teatral, Toda un hombre. ¿En qué consiste esta obra?Alberto Castillo: Es una obra que aborda el caso de una persona intersexual a principios de Siglo XX. Al inicio de la obra es Adele y posteriormente Abel. La idea es mostrar cómo alguien es forzado a tener determinada identidad de género desde el poder.AM: La obra está basada en un hecho real, ¿no es así? ¿Cómo lo conociste?AC: Así es. Está basada en el caso de Herculine Barbin. Supe de éste leyendo un texto de Judith Butler, que me llevó a buscar el diario de Herculine, que había sido publicado y prologado por Foucault. Se trata del documento más antiguo que conocemos escrito por una persona intersexual en el que aborda su condición. Pero no me quedé tanto con la anécdota tal cual, lo que me resultó más llamativo fue el tono: las palabras de Herculine transmitían una gran tristeza y una especie de incapacidad para hablar de sí misma y de su condición intersexual. Creo que no podía hablar de ella misma porque no existían las palabras para referirse a ella como persona.AM: En el centro de cada una de las escenas palpita la dimensión traumática de la construcción genérica del sujeto. Háblanos de los temores y angustias de Adele y de Abel… cómo los contrastarías:AC: Para mí está claro que el inicio de la obra Abel se reconoce mujer, ha vivido como tal, ha sido enseñada a actuar como tal. Pienso que tiene una sexualidad lesbiana reprimida que se le escapa del cuerpo de vez en vez. Por otra parte sus diferencias físicas se manifiestan con dolores que, creo, maneja por medio de una sublimación. Muy al modo de esas místicas que hacían de la enfermedad o la mortificación del cuerpo una forma de relacionarse con lo divino que estaba siempre en la frontera de lo que se podía considerar perversión en los términos de su propio contexto. Esto no es un problema, es su normalidad, hasta que es sacada de ahí y se enfrenta a la posibilidad de ver su deseo cumplido.Cuando el personaje es obligado a ser Abel, el problema radica en la imposibilidad de ser lo que no sabe ser. Entonces su identidad se rompe porque la presión exterior le dice que es un hombre, la obliga a ser un hombre y no tiene posibilidad alguna de rebeldía. Se trata de ser lo que la obligan a ser, hombre, o ser desconocida como sujeto válido. Creo que en este punto la mayor angustia proviene del terror al vacío, a la inexistencia, a la nada.AM: Algo que llama la atención en Toda un hombre es la jerarquización de los géneros en la vida cotidiana: todo mundo está por encima de Adele/Abel…AC: Pienso que en el momento en que pongo la obra, principios del Siglo XX, era así de modo total. Hoy sigue siendo así en muchos sitios de México y el mundo: el Estado, las leyes, la familia, los aparatos educativos están por encima del sujeto. La gran amenaza es el no reconocimiento, la no existencia como sujeto válido, valioso, digno de protección. La identidad sexual asignada se convierte en una forma de control sobre quién eres, qué haces y cuáles son tus roles sociales. Quien no acepta esos códigos escritos y no escritos corre el riesgo de ser violentado. Creo que no exagero: un hombre moviendo las caderas como mujer puede ser asesinado por ese hecho y su crimen quedar impune porque a fin de cuentas: ¿quién era? Nadie, según aquellos a quienes su afinidad con lo femenino lo manda al terreno de la nada.AM: Para el médico, ser hombre es un privilegio…AC: Creo que el espacio de la ciencia, en el contexto espaciotemporal de la obra, es uno de los más machistas que ha existido. Ignoro cómo será ahora, pero creo que debe haber cambiado poco. Sí, ser hombre ha sido manejado como un privilegio en las sociedades juedocristianas. Basta revisar todo lo que nos dice La Biblia al respecto o echarle una revisada al lenguaje científico. Freud es un claro ejemplo de falocentrismo y sigue siendo uno de nuestros referentes, quizás el más popularizado.AM: Para el sacerdote solo habría que someterse a la voluntad divina: pero eso no le sirve a Abel para vivir…AC: La religión es uno de los mayores generadores de angustia para Adele/Abel. Él/Ella ha vivido siempre dentro de la religión, pero hay un momento en que también es expulsado por su condición. Ahí ya no hay respuestas. Ni siquiera se le permite someterse como lo hizo durante su infancia y primera juventud. Es comparable a lo que sucede con cualquier persona que hoy en día se sale del parámetro heteronormativo y, por lo tanto, está de modo tácito (a veces explícito) fuera de las religiones dominantes.AM: ¿Para Adele sería el género un problema irresoluble?AC: En su contexto sí lo es. No hay espacios para él/ella y aquí quiero llamar la atención sobre el hecho de la dificultad para referirse a su persona. Yo mismo no sé si llamarla/o él o ella. Quizás era mujer porque eso fue en lo que le convirtieron, pero no creo que tras saber de su estado intersexual su identidad quedara intacta. Hoy mismo para muchos resulta difícil comprender que alguien decida, por ejemplo, ser mujer y conservar su pene. ¿Qué es lo que hace a una mujer una mujer? ¿La vagina? ¿Los pechos? ¿Qué piense que lo es? Vaya, yendo más allá yo diría que la polaridad hombre-mujer es ya obsoleta en muchos casos.AM: De alguna manera, el convento es una especie de clóset para AdeleAC: Lo es. Se trata de un clóset con reglas muy claras y formas de convivencia jerarquizadas. Sin duda alguna ha sido el clóset de muchísimas mujeres que prefirieron reprimir su sexualidad en un espacio aceptado socialmente en el que, por lo que sabemos, hay lugar para ejercer la sexualidad, con culpa y todo. En general creo que la religión y sus espacios han servido durante mucho tiempo como clóset para hombres y mujeres con formas de sexualidad fuera de la norma heterosexual. No es causal que haya tanto pederasta, por ejemplo.AM: ¿Cómo concebiste esta obra?AC: Partí de la idea de que el género es algo que se actúa, es algo performativo. Uno es considerado hombre o mujer porque usa su cuerpo de acuerdo a lo socialmente construido como masculino o femenino. Me parece que el teatro es el medio ideal para mostrarlo. Hay un par de escenas clave: una donde enseñan a Adele a ser mujer y otra en la que enseñan a Abel a ser hombre. Mi apuesta es que al ver esto escenificado el público pierda ese automatismo que nos hace ver lo masculino o femenino como natural.AM: ¿Nos podrías hablar del proceso de creación de esta pieza?AC: Tuve que sintetizar al máximo lo que quería mostrar y elegir la mejor forma de teatralizarlo. Quería que estuvieran presentes los aspectos performáticos del género, el poder religioso, el legal, el social y llegar al sujeto mudo, no reconocido y por lo tanto sin palabras.AM: ¿Cómo fue el complejo proceso de la puesta en escena?AC: La directora es Gabriela Flores, una chava muy talentosa que se empapó en el tema y tiene una idea del teatro muy contemporánea. Desde el inicio pensó en la síntesis, incluso más allá de lo que planteo yo en el texto. Es uno de esos procesos en los que uno aprende muchísimo, porque nos llevó a conocer diversos casos de intersexualidad en México y de la dificultad que sigue teniendo la sociedad para encararlos. Al final descubrimos que el tema toca al género en lo amplio, es decir que el cuestionamiento es a la construcción de género y a la búsqueda de que se reconozca al sujeto por sí mismo y no con base en géneros preestablecidos. Vaya, ¿y si Adele/Abel no hubiese tenido que elegir entre ser hombre o mujer?AM: Una lectura teatral precedió la puesta, ¿no es así? ´¿Cuándo y dónde se presentará “Toda un hombre”…AC: Nos presentamos en noviembre en el foro A poco no, durante la Sexta Muestra de Artes Escénicas de la Ciudad de México. La respuesta del público fue muy entusiasta. Mucho, incluso más allá de lo que yo esperaba. Me da la impresión de que esta obra llega en el momento preciso, cuando el tema está en el aire y es algo que mucha gente se cuestiona. Mi idea es aportar, que el teatro hable de lo que a la sociedad le interesa o le causa conflicto.AM: ¿Quiénes participan en esta puesta?AC: La directora, como ya te comentaba, es Gabriela Flores. Actúan: Pilar Cerecedo, Xavier Rosales y Gisel Casas. Todos ellos son actores de una sólida formación y con gran prestigio en el medio del teatro. La música la hace Rodrigo Flores, talentosísimo compositor cuyo trabajo ha sido estrenado en Europa recientemente. En la producción participa Alfredo González y en el vestuario Aldo Vázquez Yela. Contamos además con Pauline Rousseau en la asesoría corporal. Un montón de gente talentosa con interés en el tema de género.AM: ¿La temporada de “Toda un hombre” es larga?AC: Es cortísima. Daremos sólo 12 funciones. Estaremos lunes, martes y miércoles a las 20:30 hrs en el teatro El Milagro (Milán 24, entre Lucerna y Gral. Prim. Col. Juárez). Estrenamos el lunes 27 de febrero y terminamos el miércoles 21 de marzo. Así que hay que correr a verla. Muchas gracias.AM: Aguardamos con mucha expectación el 27 de febrero. Por mi parte, no me queda sino agradecer tus palabras. Nos veremos en El Milagro Alberto. Te deseo una temporada muy exitosa. El tema es muy interesante y debo decirte que la obra me gustó mucho.
Agradezco a Antonio Marquet que me realizara esta estupenda entrevista.


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