albertocastillo.dramaturgiamexicana.com

Blog de Alberto Castillo

Las dolencias del artista

Van Gogh

Debe haber una buena cantidad de neurosis en alguien que dedica horas, días, años de su vida a realizar una obra de arte. Sin duda alguna el hecho de preferir la vida interna señala cierto rechazo (por mínimo que éste sea) a la vida externa. Conozco el caso de novelistas que dedican cinco o más años a escribir un solo libro, tiempo en el que su energía está dedicada a ese solo objetivo. Cualquiera de nosotros, creo, se lo pensaría más de dos veces antes de emprender un proyecto tan demandante. Si no supiéramos que se trata de un artista y que su comportamiento es porque está creando, bien podríamos pensar que se trata de una enfermedad en la que una de sus característica es la manía de escribir.

La novelista británica Virginia Woolf creó a Orlando, que también es el título de la novela, un personaje que vive alrededor 400 años y dedica casi toda su vida a escribir y corregir una sola obra literaria titulada “La Encina”. Quien se haya enfrentado a esto de escribir, pintar, componer, bailar o cualquier otra forma de expresión artística comprenderá claramente a Orlando, porque una obra nunca está terminada. De hecho la manera de concluirla es abandonarla. Escribir, para Virginia Woolf era una manera de sobrellevar las fuertes depresiones que tenía. Hoy se cree que esta británica padecía la enfermedad hoy conocida como trastorno bipolar de personalidad.

Un buen número de médicos y psicoanalistas se han dedicado a investigar la relación entre arte y enfermedad y nos han descubierto que Michelangelo Buonarroti padecía fuertes depresiones y tenía cálculos renales, además, bien pudo padecer envenenamiento por plomo, que contenía el vino que se bebía en esa época.

¿Y qué decir de Vincent van Gogh? En su caso la enfermedad mental era más que evidente y su pintura retrata una deformación (bellísima deformación) de la manera de percibir el mundo. Su preferencia por el color amarillo ha sido explicada por el uso excesivo de medicamentos que contenían digitalina (un alcaloide) y licor de ajenjo (que hoy está prohibido porque daña el cerebro), lo que habría causado una visión amarillenta de su entorno.

El Grito de Edvard Munch, sería la expresión pictórica de una mente psicótica; y sí, uno no puede dejar de sentir angustia al enfrentarse a esa pintura en la que el grito está envuelto por un cielo de colores brillantes que parece caerse sobre el adolorido personaje.

La reciente exposición, Pensando en ti, de Julio Galán que se presenta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la Ciudad de México, devuelve la imagen de alguien enfermo de melancolía, siempre disfrazándose como una forma de evadir su propia personalidad, atrapado en un capullo como larva enferma que sabe que nunca será mariposa.

Yo mismo he pasado meses de mi vida en cama a causa de ataques de asma y mi única diversión durante todo ese tiempo ha sido leer y escribir. En mi cama de convaleciente nacieron historias a las que les he dado forma a lo largo de los años. Tal vez de ahí surja también mi afición por el teatro, como una manera de crear personajes que pueden ser o hacer lo que no soy ni hago. Estoy completamente seguro de que si el asma no hubiera limitado mi libertad de movimiento, no tendría afición por la letras.

La enfermedad provoca trastornos en el cuerpo: dolor, fiebre, hipersensibilidad, alteraciones sensoriales, que nos hacen conectarnos con el mundo de otro modo. Recuerda cómo una mínima gripe te hace ver el mundo de otro modo y cualquier malestar nos obliga a sentirnos como un cuerpo que navega en un mar que pega, duele, cala, brilla, repele.

Intento imaginarme a un artista lleno de salud y vida y no lo consigo. Por el contrario, sí lo veo actuando obsesivamente frente a un lienzo, repitiendo enfebrecidamente una pieza en piano, ensayando un personaje (a su vez enfermo), buscando la palabra exacta, la que convertirá en obra de arte al texto.

¿Están los artistas enfermos de una forma de locura? Creo que sí, pero en el sentido de una enfermedad y locura como una capacidad de ver el mundo de otro modo. De algún modo un buen artista es alguien que puede ver la vida, cada día, como si fuera la primera vez. Imagínate: te levantas de la cama y al abrir los ojos todo te sorprende: no sabes qué es exactamente qué es lo que ves, tocas, hueles, sientes, y sientes la enorme necesidad de descubrirlo y plasmarlo.

¿Qué relación encuentras entre arte y enfermedad? ¿En tu caso te has acercado a la lectura, la escritura, la pintura u otra forma artística a partir de una enfermedad o convalecencia? ¿Conoces otros artistas en cuya obra la enfermedad sea o haya sido importante?


En: Cultura — October 15, 2008

Trackbacks

Para hacer un trackback a este post usa esta URL


Comentarios

Los comentarios de este post en RSS
  1. Querido Alberto, deberías escribir una obra sobre Julio Galán. Cuando fui a la exposición pensé que alguien debía hacerlo, sabiendo que yo no era el indicado. El indicado eres tú.

    Sergio Zurita - December 9, 2008 @1:31 am

Añade tu opinión


(obligatorio)
¿Añadir la URL de tu blog?

-->
Bienvenido a albertocastillo.dramaturgiamexicana.com, Lo mío lo mío, es la escritura. Este autor de 38 años fue un niño asmático que se la pasaba pegado a revistas, libros y libretas. De ahí que la escritura se convirtiera en una estrategia de supervivencia, en una forma de abrurrise menos e inventar un mundo al que no podía acceder, el de la calle, porque pasaba mucho tiempo en cama y, además, al correr me asfixiaba. Después todo fue cosa de dejarse llevar por la corriente y hacer lo único que había aprenidido a conciencia y con cierta seriedad: escribir. Al teatro entré porque Raúl Prieto (Nikito Nipongo) decidió que como narrador usaba demasiados diálogos y me envió al taller de Hugo Argüelles. Ahí pasé tres años y salí dramaturgo en ciernes, siempre en ciernes, aunque sigo siendo narrador de clóset.

Secciones

Buscador

Pulsa ENTER al terminar de escribir

Archivo


Enlaces


Sindicar

Puedes Sindicar el contenido de este blog en tu lector de noticias usando alguna de las siguientes formas:



WordPress & Dalarnas

albertocastillo.dramaturgiamexicana.com © 2010 — Algunos derechos reservados