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Blog de Alberto Castillo

El negocio de la adopción

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Debido a lagunas legales, Guatemala se convirtió en una década el paraíso para quienes desean adoptar un bebé. Esto está por cambiar. 

Por Alberto Castillo 

Guatemala ocupa el lugar número uno en el mundo en otorgar bebés en adopción, según información dada a conocer en La Haya, Holanda, por Laura Martínez, especialista en la materia. El crecimiento ha sido sostenido, ya que en 1996 se recibieron 900 solicitudes de extranjeros que pretendían adoptar un bebé guatemalteco y en 1997 la cifra había subido a 2 mil 304. Se trata en la mayoría de los casos de parejas de países del primer mundo y específicamente es Estados Unidos el país desde el que más adopciones se han realizado, con un total de 18 mil 298 infantes entregados entre 1995 y 2005. Se calcula que actualmente salen cinco mil niños anualmente de este país centroamericano que cienta con 13 millones de habitantes país. Comparativamente, en México, que tiene más de 100 millones de habitantes, han sido dados en adopción a extranjeros 82 bebés en 2002, 63 en 2003, 100 en 2004 y 18 en 2005.Las voces de alarma han sonado tanto dentro como fuera de Guatemala, debido a que se detectó que este trámite civil se ha convertido en un negocio en el que lo que menos parece importar es el bienestar de los pequeños. Se ha detectado la obtención de niños a cambio de dinero, así como con engaños o contratos, a todas luces ilegales, por medio de los que la madre da en adopción a su recién nacido. Ha habido también denuncia de robo de infantes, sobre todo en las zonas rurales.  

¿POR QUÉ GUATEMALA?La República de Guatemala tiene 13 millones de habitantes. Es el país centroamericano más poblado. El 49 por ciento de sus habitantes tiene menos de 18. El estado de vulnerabilidad de su infancia es palpable en las cifras: la mortalidad es de 33 por mil, en el caso de la infantil; número que sube a 45 por mil entre los menores de cinco años. La desnutrición crónica alcanza a 49.3 por ciento de los pequeños de menor de cinco años. El periodista e investigador de medios guatemalteco Silvio Gramajo explica el por qué de este fenómeno: “Hay dos razones, la proliferación de gente joven. Hay muchos niños y principalmente niños pobres. Por lo que la adopción comenzó a ser vista como un negocio par esta gente.”—¿Recibe dinero la gente que da en adopción? —Sí, finalmente sí reciben dinero, aunque es una cantidad mínima del dinero que se cobra por el proceso de adopción, ya sea legal o ilegal. Retomando el tema de por qué se ve a Guatemala como un “paraíso” de las adopciones, Gramajo señala la otra parte del problema: “Es también un asunto de institucionalidad jurídica del país. La legislación no era clara y había muchas formas de evadirla y hacer que el trámite fuera muy rápido, sin que mediara el Estado”—¿Y quién cobra este dinero?—Conforme fue pasando el tiempo se fue formando una mafia. Se ha señalado que se trata de un grupo de abogados a cargo de eso, porque, aunque sea ilegal, se necesita hacer algunos pasos legales. Lo que se hace es que los abogados tienen sus bufetes e incluso se han encontrado casas cuna en las que se tiene a los bebés y se les ofrece como en catálogo. Así, mientras se va dando el trámite de adopción, ellos ya tienen a los niños. —¿Y cómo se hicieron de estos niños?—Según algunas investigaciones que se han hecho, hay varias maneras: localizan a gente indígena o en extrema pobreza y averiguan si están embarazadas, después viene el convencimiento de que cedan al niño, porque por éste se les va a dar una recompensa económica y mucha gente accede; otra forma es vía amenazas, engaños. Ciertamente se ha sabido de mujeres que tras dar a luz se les ha robado a su niño. Esto se hace con parteras experimentadas o se presume que hay hospitales en los que se dan los nacimientos. Aquí, se interna a dos mujeres, una que da a luz y otra que recibe al bebé y de inmediato lo registra como propio.   

EN MANOS DE ABOGADOSEn medios de comunicación se menciona como personas clave a las llamadas “jaladoras”, que son de hecho las “corredoras de bebés”. Su trabajo consiste en recorrer las áreas rurales de Guatemala en busca de mujeres y niñas embarazadas. Ante la realidad de la pobreza endémica, la posibilidad de adoptar es vista como una bueba opción. Estas jaladoras ofrecen colocar al bebé con una familia con dinero, pagar los gastos derivados del parto y dinero en efectivo para la  madre.  Respecto al problema de institucionalidad mencionado por Silvio Gramajo, cabe señalar que el sistema de adopción de Guatemala no es manejado por jueces, tribunales y burócratas, como sucede en  otras naciones, sino por unos 500 notarios y abogados privados. Son ellos quienes contratan a las “jaladoras” y mantienen redes de pediatras y madres temporales para atender a los niños en espera de adopción. Se trata de una bien armada mafia que cuenta no sólo con dinero, sino también con conexiones dentro del gobierno.En una entrevista al respecto del tema, la abogada Susana Luarca, dedicada a las adopciones, justifica su labor de este modo: “Rescatamos a estos niños de la muerte. Aquí no vivimos, sobrevivimos. ¿Qué preferiría un niño, crecer en la miseria o ir a Estados Unidos, donde hay de todo?”El periodista Silivio Gramajo comenta que se ha cambiado la legislación y a partir de 2008 entrará en vigor la Convención de La Haya para adopciones internacionales, que ya ha sido aprobada por el parlamento guatemalteco. Este acuerdo obliga al Estado de Guatemala a normalizar los procesos de adopción, y a hacerse cargo de ellos, con lo que se busca evitar el comercio y garantizar el respeto de sus derechos básicos.



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